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Archive for 19 mayo 2012

Taller de fotografía con Klavdij Sluban.

Esta semana, durante 3 días, tuve la oportunidad de participar en un taller organizado por el periódico digital El Faro, dirigido a fotoperiodistas y a fotógrafos creativos con interés en el fotoperiodismo, dentro del marco del tercer Foro Centroamericano de Periodismo que organiza dicho periódico. El taller en el que participé fue dirigido por el fotógrafo francés Klavdij Sluban, un excelente fotógrafo, bastante reconocido, con una experiencia previa en El Salvador, con fotografías en las cárceles.

Escribo este post, cuanto antes, porque no quiero perder la frescura en mi memoria. No voy a describir con detalle el taller, más bien, pretendo con este post dejar constancia de lo que me dejó el taller en términos de visión fotográfica y, por supuesto, compartirlo con ustedes. Lo que voy a detallar es mi visión personal del taller, no es una recopilación, al centavo, de las temáticas tratadas por Klavdij y tampoco se trata de una crónica. En la foto de abajo: Klavdij Sluban, durante una de sus intervenciones en el taller.

Klavdij Sluban, durante una de sus intervenciones en el taller.

Compromiso personal.

Klavdij insiste mucho en tener un punto de vista comprometido personal. En mi percepción, ese compromiso no se refiere específicamente a un compromiso de tipo social, sino a un compromiso de uno hacia su trabajo, es decir, atreverse a trabajar temas y a abordar temas desde una perspectiva personal. Esto lo asocio directamente con el hecho de expresarse con una voz propia. Creo que la clave en esto es abordar los temas con una visión personal y no abordar temas sólo por hacerlo, es decir, hacerlo con verdadera pasión.

El porqué.

Kalvdij hizo incapié en tratar de romper el esquema básico de 3 pasos, de Word Press Photo, para reportar: qué, dónde y cuándo. Para Klavdij, una fotografía puede carecer de esos 3 aspectos y, sin embargo, tener un elemento más importante: el porqué. Este “porqué” es lo que le da a una fotografía ese valor agregado, que la hace una fotografía excelente y, en mi opinión, ese “porqué” no sólo debe ser un “porqué” que se explique dentro de la foto, sino un “porqué” sin respuesta, que surja como interrogante para el espectador.

Pongo un ejemplo que se me viene a la mente de una fotografía mía:

No se sabe quién es el niño, ni dónde está, ni el momento de la foto, pero queda en al aire un “por qué” ese niño está dentro de un recipiente con agua y con una taza en sus manos.

Acá surge la interrogante de qué hace el niño dentro de ese recipiente con una taza en sus manos y con esa expresión y todo eso le da un valor agregado a la foto.

Studium-Punctum.

Klavdij resumió esta temática así: “El studium se refiere a la voluntad del fotógrafo en la foto y el punctum es la relación afectiva entre el espectador y la foto”. Como yo lo entendí, para que una fotografía sea buena, no basta con el studium, debe existir el punctum dentro de esa fotografía. El studium es, ya en mis palabras, la parte de preparación e intención de parte del fotógrafo al momento de hacer una foto y punctum es ese elemento dentro de la foto que sorprende y que muchas veces puede ser accidental, el elemento que hace que la foto no sea una más del montón, un elemento dentro de la foto que haga reflexionar y preguntarse al espectador. Para conseguir esto no hay una fórmula, creo que para llegar a realizar fotografías con esa combinación, es necesario salirse de la zona de confort   y trabajar desde esa voz propia, trabajar en una búsqueda constante de “por qué” en nuestras fotografías y no tener miedo a romper las reglas, una vez que las hemos conocido. Esto último es muy importante, ya que, en muchos casos, los fotógrafos no conocen las técnicas por lo tanto no pueden romperlas. La teoría del studium y el punctum se encuentra en el libro “Camera Lucida”, de Roland Barthes, por si alguno de ustedes se interesa y quiere profundizar (aconsejo hacerlo).

Me voy a atrever a ejemplificar con una fotografía mía, sin ánimos de parecer pretencioso.

La mano a la izquierda del rostro de la niña puede considerarse el punctum de esta fotografía.

En la fotografía anterior, el punctum es esa mano que se logra ver que descansa sobre la repisa de la ventana, a la izquierda del rostro de la niña. Es evidente que esa mano no es de ella y entonces surge la pregunta: ¿de quién es esa mano?. Si en la fotografía no apareciera esa mano, entonces, la foto se habría quedado únicamente en el nivel del studium, en donde la intención del fotógrafo era retratar a una niña que se asoma por la ventana. Como valor agregado, pero esto entra en el siguiente punto, también nos preguntamos sobre qué estaba viendo la niña.

El “fuera de campo”.

Para Klavdij, el “fuera de campo” en una fotografía se produce cuando los personajes dentro de la fotografía interactúan con “algo” que está afuera del encuadre. Esto lleva al espectador a reflexionar sobre esa interacción, lo que le da mayor interés a esa fotografía. Cuando la mirada, por ejemplo, del sujeto fotografiado se dirige hacia la cámara, se convierte en una foto entre el sujeto y el fotógrafo y deja por fuera al espectador. Pero esto tiene una excepción y es cuando esa mirada dirigida a la cámara es una expresión muy fuerte, entonces, eso hace que el espectador participe y, por lo tanto, que la foto funcione. En la foto del niño, de más arriba, la mirada se dirige a la cámara, pero es tan fuerte la expresión del pequeño que en lugar de debilitar la foto la fortalece.

Un ejemplo del fuera de campo con otra de mis fotografías:

El “fuera de campo” en esta foto lo constituye las miradas de las 3 niñas, dirigidas hacia algo que no se ve dentro de la fotografía.

Selección y presentación de fotos.

Klavdij recomienda que para nuestras series de fotos, siempre las clasifiquemos en 3 carpetas: las buenas, las malas y las “más o menos”. Y a la hora de presentar las fotografías a un editor, recomienda que haya un hilo de continuidad en el tema a presentar, no fotos sueltas, y modular la forma de presentarlas, es decir, no presentar sólo imágenes fuertes, ni sólo débiles, sino hacer una combinación y hacer transiciones de las imágenes según el contenido, por ejemplo, no pasar de mostrar un retrato fuerte a mostrar una flor, porque el cambio es muy marcado y eso le resta a la presentación de las fotografías. La clave está en seleccionar las fotos y luego encontrar un orden lógico para presentarlas. Otra recomendación importante es que debe llevarse una muestra impresa del trabajo siempre.

Al final. Kalvdij recomienda a los fotoperiodistas tratar siempre de empujar hacia adelante la línea fronteriza que les traza su editor, ir proponiendo, cada vez más, visiones más creativas dentro de la fotografía periodística.

Creo que estos fueron los puntos relevantes, con los que yo me quedé, quizá otros compañeros hayan asimilado más, pero estoy realmente agradecido con El Faro por la oportunidad de haber compartido con tan importante fotógrafo: Klavdij Sluban. Y a él, mil gracias por su generosidad de compartir sus experiencias.

Es difícil resumir lo que uno ha entendido en un taller de tres días y luego escribirlo en un post para que algún lector interesado en el tema pueda entenderlo, sin embargo, si les queda alguna duda o desean comentar, pueden escribirme.

¡Buena luz!.

ЃÔר

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¿Qué es la poesía?

Con esta pregunta siempre se me han trabado las carretas.

Son tantos los maestros que han explicado qué es la poesía, que cada vez que me preguntan eso pienso que lo hacen con la intención de ponerme en aprietos, por no decir en ridículo (exagero un poco). He intentado dar alguna definición, pero, al intentar hacerlo, no puedo evitar recordar el famoso verso de Becquer: “poesía eres tú”; o el verso de Roque: “En su mirada había poesía” y ya no digamos la versión de la Real Academia de la Lengua Española: “Manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa.”. ¡Estoy perdido!

Con los ejemplos anteriores me ha bastado para desistir, desde hace tiempo, en el intento de definir la poesía, pareciera que ya está todo dicho, por lo tanto, de mi parte, sería más aceptable explicar cuáles son mis influencias literarias, cuando me hacen esa pregunta.

Hace algunos años leí un texto de una conferencia que fue dada en Harvard por el maestro Borges, año 1967-1968, en la que él resumía mi problema con la definición de poesía, pero tuve que leerlo para darme cuenta. No voy a ponerme a explicar lo que ya Borges dijo, él lo deja perfectamente claro, así que les transcribiré algunas citas claves de su conferencia, en las que, a mi manera de ver, se resume el “arte” de definir qué es poesía. Esta conferencia, junto a cinco más, se encuentran recopiladas en el libro titulado “Arte poética. (Seis conferencias)”.

Libro “Arte poética. Seis conferencias”, de J. L. Borges, utilizado como modelo para una de mis fotografías.

Citas de la Conferencia “El Enigma de la poesía”:

“Para terminar, me gustaría decir que cometemos un error muy común cuando creemos ignorar algo porque somos incapaces de definirlo.”

“Por ejemplo, si tengo que definir la poesía y no las tengo todas conmigo, si no me siento demasiado seguro, digo algo como: «poesía es la expresión de la belleza por medio de palabras artísticamente entretejidas». Esta definición podría valer para un diccionario o para un libro de texto, pero a nosotros nos parece poco convincente. Hay algo mucho más importante: algo que nos animaría no sólo a seguir ensayando la poesía, sino a disfrutarla y a sentir que lo sabemos todo sobre ella. “

“Esto significa que sabemos qué es la poesía. Lo sabemos tan bien que no podemos definirla con otras palabras, como somos incapaces de definir el sabor del café, el color rojo o amarillo o el significado de la ira, el amor, el odio, el amanecer, el atardecer o el amor por nuestro país. Estas cosas están tan arraigadas en nosotros que sólo pueden ser expresadas por esos símbolos comunes que compartimos. ¿Y por qué habríamos de necesitar más palabras? “

“Para terminar, tengo una cita de San Agustín que creo que encaja a la perfección. San Agustín dijo: «¿Qué es el tiempo. Si no me preguntan qué es, lo sé. Si me preguntan qué es, no lo sé». Pienso lo mismo de la poesía. “

Creo que no queda más qué decir, pero , si alguno de ustedes desea leer completa esta conferencia, puede acceder a este enlace.

¿Qué es el ISO en fotografía?

Estos artículos sobre fotografía surgen de las preguntas que me hacen llegar por mensajes, en su mayoría a mi cuenta de Facebook. Por supuesto, están dirigidos a personas que están dando su primeros pasos en este maravilloso mundo de la fotografía.

Hay mucha información en la web sobre el famosos ISO, pero, ciertamente, mucha de esa información está en un lenguaje muy técnico que, a veces, en lugar de aclarar, confunde. Trataré de explicarlo de una manera sencilla, mi objetivo aquí es que se entienda el uso del ISO, es decir, qué efecto causa el ISO en las fotos. Sin embargo, si alguien quiere irse a algo más denso pueden visitar este enlace (ISO según la Wikipedia).

Cuando se va a tomar una fotografía, hay 3 formas de modificar la cantidad de luz que va a entrar a la cámara: la apertura del lente, la velocidad de obturación y el ISO. En la mayoría de camaritas digitales automáticas sólo es posible modificar el ISO y a este sector de usuarios va dirigido este artículo.

El ISO es como una escala numérica que traen las cámaras digitales. Al cambiar los valores de esta escala, le estamos indicando a la cámara que deje pasar más luz o menos luz al momento de tomar nuestra fotografía. Los valores típicos de esta escala ISO son: ISO 100, ISO 200, ISO 400, ISO 800, ISO 1600, ISO 3200, ISO 6400. Como ven, la escala va duplicando los valores, aunque en modelos avanzados de cámaras, el ISO puede incrementarse en fracciones, por ejemplo: ISO 125, ISO 160, ISO 200, ISO 320, pero el concepto seguirá siendo el mismo. Las cámaras usan como valor predeterminado el ISO 100 y le dan al usuario la opción para poder cambiar el valor. Entonces, ¿cuándo es necesario cambiarlo y para qué?

La clave para entender el ISO es la siguiente: a medida que aumenta el número del ISO, aumenta la cantidad de luz cuando se toma la fotografía. Por ejemplo, ISO 800 permite más luz que ISO 200. Esto quiere decir que si se está usando un ISO 100 y al tomar la foto ésta se ve oscura o movida, una forma de hacer que se vea más clara o que no quede movida es incrementando el valor del ISO. Si al subir a ISO 200 la foto se sigue viendo oscura o movida, entonces podemos pasar al siguiente valor (ISO 400) y así sucesivamente hasta ver que la foto quede con buena luz.

Podría resumirse así:  la modificación del ISO es una forma para que las fotos que salen oscuras o movidas se vean mejor. 

Algo que es importante mencionar es que a medida se aumenta el valor del ISO en una fotografía, también aumentará el “ruido” en la foto. El ruido es cuando la foto se ve como pixelada, la fotografía se ve con un granulado. Les dejo un ejemplo de una imagen sin ruido y una con ruido.

Se debe tener en cuenta que al subir el ISO, se perderá calidad en la imagen. Sin embargo, en cámaras con control totalmente manual, es posible obtener más luz modificando la velocidad de obturación y la apertura del lente, antes de modificar el ISO. La cuestión del ruido tampoco tiene que ser motivo de tanta preocupación, ya que, actualmente, existen programas especiales para disminuir el ruido en la fotos y son muy efectivos.

Este artículo es para que el lector tenga desde ya una idea del concepto de ISO. Que sepa que cuando le mencionan el ISO le están mencionando una escala con la que se puede hacer pasar más luz a la cámara, es decir, que si la foto le sale oscura o movida, quizá subiendo el ISO, puede hacer que la foto se vea mejor. No siempre se logrará, hay situaciones de poca iluminación que ni subiendo al máximo ISO será posible obtener una foto clara.

En futuros posts estaré detallando las 3 formas de modificar la exposición en una fotografía, variando los 3 parámetros que mencionaba al inicio:  la apertura del lente, la velocidad de obturación y el ISO. Estas formas las trataré por separado y será dirigido a usuarios que tengan cámaras con control manual.

Cualquier duda me escriben.

!Buena luz!

¡Ya no hay respeto! (¿Alguna vez lo hubo?)

Me considero paciente, pero hay ocasiones que no hay por dónde escaparme.

Anoche asistí como poeta invitado a un recital de poesía. Además de la lectura de poesía, habría pantomima y una banda de jazz. El evento se retrasó y comenzamos a leer a eso de las 8:30 PM. El público estaba enfrente de la mesa de lectura donde yo estaba ubicado junto a 5 compañeras poetas y un artista de la pantomima. A un costado de nosotros estaban sentados los músicos que iban a tocar jazz y estaban en un tertulia muy amena cuando comenzó la lectura. Por un momento pensé que iban a comprender que era necesario “bajarle el volumen” a la plática durante la lectura, pero, para mi sorpresa, no fue así, siguieron como si nada, con carcajadas incluidas, mientras dos compañeras leían sus textos. Yo ni siquiera escuchaba bien a las compañeras, entonces, cuando llegó mi turno, decidí pedirles el favor que le bajaran porque distraía. Uno de ellos dijo “amén”, cuando terminé agradeciéndoles, pero no había leído ni diez versos cuando la tertulia volvió de la misma manera, hice un silencio, la bulla siguió, y terminé desconcentrándome de la lectura y tomé la decisión de no seguir leyendo. Me disculpé con el público y los compañeros de la mesa y cedí el micrófono a la siguiente persona.

Este tipo de cosas se da seguido, ya he contado y he puesto fotos de cómo la gente se la pasa “chateando” en el celular durante las obras de teatro y en otros recitales a los que he asistido. Ya he experimentado antes cierta falta de atención de alguien del público, pero, el público es el público, y, a la larga, hasta pueden tener un poco de razón si acaso no les gusta lo que están viendo o escuchando, aunque no es justificable la falta de respeto.

Un asistente revisaba cada 3 minutos su celular, durante una presentación de teatro en el Teatro Luis Poma.

En el caso de anoche, creo que lo que me hizo desistir de mi lectura fue el hecho de que eran precisamente los músicos que iban a tocar los que faltaron el respeto a la mesa de lectura. Es decir, todos (poetas, mimo y músicos) estábamos ahí para compartir escenario, pero al parecer eso no fue suficiente para guardar el mínimo de respeto al trabajo del otro.

Entonces, me pregunto nuevamente: ¿cómo va el artista a esperar que el público le respete su obra, si el mismo artista no es capaz de respetar el trabajo de otro? (está claro que no me refiero a todos). Creo que dejar pasar este tipo de cosas lo que hace es fomentar ese irrespeto y, hasta cierto punto, quizá faltarle el respeto uno mismo a su obra.

¿Es importante autodenominarse poeta?

De manera personal, honestamente, creo que no es importante. Pero, también puedo decir que no le veo mayor problema al hacerlo en ciertas circunstancias.

Brodsky hablaba de la falsa modestia de los poetas americanos, les decía que si no se consideraban poetas para qué perdían el tiempo escribiendo poemas. (Frank Invita, No. 21, Granada 9).

He escuchado muchas veces decir a escritores que ellos no se consideran poetas, pero, lo repiten tanto que da la impresión de que lo que hacen es esperar que alguien les diga lo contrario, a manera de sentirse aprobados. En estos casos, la crítica de Brodsky se aplica de manera genuina. Considero que es más creíble la humildad, a este respecto, de alguien que en ningún momento se autodenomina poeta, que de aquel que toda la vida se pasa negando serlo. Creo que no se puede, ni se debe, negar lo que uno es, a pesar del derecho que se tiene de hacerlo.

Sin embargo, Brodsky también decía que “si un poeta tiene una obligación respecto a la sociedad, es la de escribir bien. Al formar parte de la minoría, no tiene otra opción”. Con esto se cierra el círculo, es decir, si alguien no cree que es poeta, entonces para qué escribir poemas, pero si se escriben poemas, entonces, ¿por qué no hacerlo bien? A la larga, lo más importante sigue siendo la obra poética, no quien la escribe.

Lo anterior me lleva a pensar en el respeto que se le debe tener a la obra artística en general. Ese respeto que el propio autor debe tenerle a su obra, pasando por tratar de hacerla lo mejor posible, así como por respetar la obra de otros creadores. ¿Cómo es posible que un creador exija respeto del público hacia su obra, si el mismo autor no la respeta, ni tampoco respeta la obra de los demás? Ser poeta y creerse poeta (esto quizá puede extrapolarse a cualquier rama del arte) son cosas muy diferentes, pero cuando se cumplen algunas cuestiones mínimas de sentido común, como por ejemplo, en este caso, escribir bien  y respetar el trabajo propio y el ajeno, ¿qué importa si alguien se autodenomina poeta o no?

Lo que no se vale es esconderse tras esa falsa humildad, de la que habla Brodsky, para escribir mal y, por lo tanto, faltarle el respeto a la obra. Esto me lleva a decir que es razonable considerar que la valoración de una obra artística es relativa, una misma obra puede llegar a ser considerada buena o mala  a la vez, al final, el público tiene la última palabra. El tiempo se encargará de posicionar a la obra y al autor en el verdadero lugar que le corresponde en la historia.

En mi caso personal me he acostumbrado a decir que escribo poesía, como una de mis ocupaciones, pero no niego a diestra y siniestra que soy poeta y cuando me toca decir que lo soy, lo hago sin ninguna vacilación.  Esto puede sonar pretencioso de mi parte, pero, en el fondo, se trata de creer en algo que se hace de manera sistemática y como parte de un proyecto de vida. Si me dan a escoger, prefiero decir que soy poeta, tratando de dar lo mejor de mí al escribir y teniéndole respeto a mi obra y a la de los demás, que gritar una falsa modestia en busca de la aprobación pública.  Como sigue diciendo Brodsky en su crítica a los poetas americanos: “Cualquier médico o cualquier zapatero toma su oficio más en serio que ustedes”.(Frank Invita, No. 21, Granada 9)

10 consejos para hacer fotografías de Teatro.

En la fotografía de obras teatrales el fotógrafo no tiene el control de la iluminación, ésta ha sido previamente diseñada por el director artístico de la obra. Tampoco se tiene control sobre la disposición de los elementos de la escenografía y, mucho menos, sobre la ubicación, gestos, expresión corporal o movimiento de los actores, todo está listo para ser fotografiado. El crédito por la iluminación no es para el fotógrafo, el fotógrafo nada más recurre a sus técnicas en el manejo de la cámara para dar ciertos efectos de iluminación. Con cierta frecuencia algunos amigos me piden que les dé consejos para hacer fotos de teatro, por eso he querido escribir acá mi experiencia al hacer ese tipo de fotos. El artículo va dedicado a fotógrafos entusiastas que saben usar la cámara en modo manual pero que tienen dudas al momento de hacer este tipo de fotos, no para profesionales que ya tienen sus maneras propias, la mía sólo es una manera más, no la única. Sin embargo, para seguir muchos de los tips que aquí voy a exponer, se necesita que el fotógrafo use una cámara DSLR Réflex y no una cámara Point&Shot. Después de fotografiar más de 230 obras de teatro en los últimos 7 años, puedo decir que la cosa no es tan complicada, simplemente tiene su modo.

1. En las salas de Teatro no está permitido tomar fotos con flash, pero, eso realmente no es relevante porque si se desea obtener buenos resultados en las fotos, lo primero es no disparar con flash. Una recomendación importante es eliminar en la cámara el uso del haz de luz auxiliar para enfoque (una luz roja o algunas veces blanca que emite la cámara cuando las condiciones son muy oscuras), esto debe hacerse por respeto a los actores, ya que ellos pueden ver perfectamente esa luz desde el escenario y los distrae.  También por cuestiones de respeto, tanto al público como a los actores, no es conveniente pasearse en toda la sala para hacer fotos, lo adecuado es adoptar una sola posición estratégica y tratar de no moverse, y si se hace hay que hacerlo con mucha delicadeza. Preferiblemente se debe optar por posiciones laterales, porque la visión desde el frente será de las más recordadas por el público y las fotos serán repetitivas de lo que ya se vio en escena y no se desea eso.

2. Es imperativo desactivar los disparos en ráfaga y hacer disparos solitarios bien pensados. Se debe asegurar bien la cámara en las manos para evitar al máximo las fotos movidas, las condiciones de luz normalmente son malas (poca luz) y eso implica utilizar velocidades de obturación muy bajas. Al momento de disparar, recomiendo contener la respiración.

3. Ajustes de la cámara. La medición de la luz que hace la cámara debemos ajustarla a “medición puntual”, ojo, no con preponderancia al centro, sino “puntual”, esto ayudará de sobre manera para obtener la exposición correcta. Se debe usar la cámara en modo totalmente manual. Recomiendo usar el máximo ISO que nos permite nuestra cámara sin darnos ruido y la mayor abertura que permiten los lentes que se usen. En mi caso, utilizo un ISO 1600 y he utilizado por mucho s años un telefoto con estabilizador de imagen de 55-250 mm, con un valor de f que va de 4 a 5.6, sin embargo en la actualidad un objetivo 70-200 IS con f 2.8. Un factor importante es el balance de blancos. Mi recomendación es que hagan las fotos en formato RAW y que usen el balance de blancos en modo automático, para que en el revelado del archivo RAW puedan ajustar el balance de blancos, de esta manera se tiene una preocupación menos al momento de estar en la sala haciendo fotos. Es importante recordar cómo se ven los colores en las escenas para que, en el programa de revelado, se traten de reproducir esos colores al usar un balance blancos adecuado. Las fotos amarillentas o muy saturadas de color, normalmente son producto de un balance de blancos incorrecto. Les dejo un ejemplo:

Arriba: colores saturados y amarillentos o rojizos. Abajo: colores más naturales. Obra: Los Melindres de Belisa.

4. El lente a usar dependerá principalmente del tamaño de la sala. Yo casi siempre uso el 28-135mm y el 70-200 (antes usaba el 55-250 mm), para planos generales y detalles, respectivamente. No olviden llevar cargadas las baterías y llevar memoria suficiente.

5. Una vez definidos el ISO mayor y el f menor, en mi caso ISO 1600 y f 2.8 (antes usaba f 4 a 5.6), las velocidades rondarán entre 1/15 a 1/400. En tonos azules, verdes y rojos, la velocidad puede variar desde 1/15 hasta 1/40. Para luces amarillas, anaranjadas o ámbar, la velocidad puede oscilar entre 1/40 a 1/100, aproximadamente. Y para luz blanca, las velocidades pueden oscilar ente 1/125 hasta 1/400. Por supuesto se debe hacer pruebas rápidas para ir estableciendo la velocidad de cada tono de luz y memorizarlas para luego sólo ir variando la velocidad a medida que las luces cambian, esto ahorrará tiempo. Con la práctica será muy intuitivo el valor de velocidad que se usará y se harán pocos ajustes en el camino. Personalmente nunca he necesitado un monopie, mucho menos un trípode, para hacer fotos de teatro, por lo tanto, creo que son herramientas que sólo servirán de estorbo. Siempre utilizo el enfoque automático porque esto ahorra tiempo.

6. Mi opinión es que, para hacer fotos de Teatro, se debe procurar hacer tomas que no repitan lo que los ojos de los espectadores están viendo durante la presentación. Se debe buscar ciertos encuadres, ciertos ángulos y ciertos detalles que no estén al alcance del espectador, y, así, hacer nuestras fotos más interesantes. No siempre se logra, pero es nuestro deber como fotógrafos buscar al menos unas pocas fotos que no sean repetitivas de la puesta en escena. Es importante que busquemos los momentos decisivos de las actuaciones. De nada sirve fotografiar actores que no transmitan una acción. En la siguiente imagen, el actor fue capturado en el aire.

Obra: Una temporada en La Tierra, actor Ermis Cruz (El Salvador-Mexico)

7. Pónganse creativos. Recomiendo usar efectos de movimiento en las fotos, lo que dará una visión diferente a las fotografías. También se debe estar atento a las proyecciones de sombras y contraluces, muchas veces un claroscuro puede ser más fuerte que una toma con luz plana. Los detalles, manos, pies, partes del rostro, expresiones, la utilería, el vestuario, pueden dar una foto diferente, una foto que sorprenda. El enfoque selectivo es una técnica que no puede faltar.

Obra: Anima.

8. Hay personas que prefieren ir a ver la obra primero y luego ir a fotografiarla. No estoy de acuerdo, creo que es una pérdida de tiempo. Si estamos dispuestos a ir 2 veces a la obra, pues, entonces, recomiendo aprovechar la primera vez para ensayar las velocidades, que es la parte más complicada, y, así, la siguiente vez ya sabremos qué velocidades usar y se puede dedicar más tiempo a captar imágenes.

9. No todo es color y luz en las fotos de teatro. Es importante que no olviden la composición de la foto, al menos recordar la famosa regla de los tercios, es lo mínimo que se puede pedir. Sin embargo, el uso de otras técnicas de composición como líneas, puntos de fuga, contrastes, patrones, elemento faltante o diferente, entre muchas otras, debe ser algo a tener en cuenta.

10. Por último, la paciencia será siempre una aliada. Si no se obtienen buenos resultados, pueden ir a la siguiente función. Aunque siempre es agradable hacer fotos del estreno de una obra, hay que tomar en cuenta que, en la mayoría de los casos, hay cierto nerviosismo y los actores pueden no dar su mejor función, por lo que no será mala idea hacer otras fotos de la misma obra al final de la temporada de funciones, seguramente, para entonces, los personajes habrán crecido y tendremos imágenes más frescas y espontáneas. Para ver una recopilación de fotos de todas las obras que he fotografiado, hasta esta fecha, les recomiendo visitar esta página: “Teatro en El Salvador”. ¡Buena luz! ЃÔר

Sobrevivir apretando un botón.

Recién leí unas frases geniales de pintores opinando sobre la fotografía, entre las más crueles están:

Andy Warhol: “Los fotógrafos se sienten culpables porque todo lo que hacen para sobrevivir es apretar un botón” (Traducción libre).

Fotografía por René Figueroa.

Pablo Picasso: “Dos de las profesiones más frustrantes son la del dentista y la del fotógrafo-los dentistas porque quieren ser doctores y los fotógrafos porque quieren ser pintores” (Traducción libre).

Lo cierto es que el debate está abierto desde hace muchísimo tiempo. En mi declaración artística he dicho que: “¿Qué importa si la fotografía es considerada o no un Arte, si a través de ella se puede provocar una sensación en la persona que la ve? ( http://renefigueroa.com/ )

Ahora bien, es cierto que hay fotógrafos que parece que quisieran ser pintores y tienen un dominio inigualable del photoshop y deliberadamente convierten sus fotos en imágenes que parecen ser pinturas, es respetable, e independientemente de que sus fotos sean buenas o malas (lo cual es relativo, por supuesto) tienen esa habilidad extra de usar las herramientas tecnológicas para expresar su trabajo de esa manera, sin intentar engañar a alguien de que sus fotos son pinturas y simplemente le imprimen su “estilo” al producto terminado. Otros lo hacen desde la cámara y dando toques finales con programas de edición, pero los resultados parecen pinturas. Algunos ejemplos se pueden ver en este enlace:http://www.planetacurioso.com/2011/05/23/increibles-paisajes-de-namibia-que-parecen-pinturas-artisticas/

En contraposición, también existen los pintores que parece que quisieran ser fotógrafos, como el iraní Iman Maleki (http://imanmaleki.com/en/Galery/), quien hace un trabajo pictórico tan realista que sus pinturas parecen fotografías.

Hay otra técnica por ahí, en la que la pintora Alexa Meade pinta directamente sobre sus modelos y sobre la escena y luego hace la fotografía y el resultado parece ser una pintura hecha directamente sobre el lienzo, esto pueden verlo acá: http://es.noticias.yahoo.com/fotos/galer%C3%ADa-fotos-que-parecen-cuadros-1319728574-slideshow/1-photo-1319231551.html

El debate seguirá, para mientras, nos queda divertirnos haciendo lo que más nos guste, ya sea “hacer fotos” o “hacer pinturas”.
¡Buena luz!
ЃÔר

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