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VIII Festival de poesía de Granada, Nicaragua.

Ya han pasado 2 meses y no había encontrado el espacio para escribir sobre mi participación en el Festival Internacional de Poesía de Granada, Nicaragua, de este año.

La invitación surgió a través de mi participación, el año pasado, en el X Festival internacional de poesía de El Salvador, me tocó leer en la Plaza Barrios junto a otros poetas, entre ellos el poeta nicaraguense Héctor Avellán quien me recomendó con la gente del festival y a los pocos días me pidieron mandarles algunos poemas para evaluación. A la siguiente semana me llegó la invitación formal.

El viaje lo hice por tierra, en un bus al que se le arruinó al aire acondicionado. Tuvimos un retraso de una hora en Honduras esperando por otros pasajeros. También alguien hizo un desastre en el baño y cada vez que se abría la puerta era una “oleada” muy desagradable la que se sentía. Llegué a Managua a eso de las 2 pm, se suponía que alguien del Festival estaría esperándome, pero nadie se me acercó hasta después de pasados unos 10 minutos. Mi opinión es que la persona que me estaba esperando me vio, pero me pasó por alto porque no me vio el “look” de poeta, yo vestía mis tradicionales jeans y una camiseta, no usaba boina y, pues, finalmente, ¿cómo se puede ser poeta sin usar una?

De entrada Granada me gustó, podría decir que es como un Suchitoto del tamaño de Santa Ana, un poco más grande, algo así, es lo más aproximado que se me ocurre. El “Mombacho”, el volcán que se impone desde cualquier parte de la ciudad, siempre mantuvo una nube sobre él, que se ve muy espesa. Solamente en una ocasión durante la semana que estuve allá, pude ver el volcán sin la nube. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que Granada es una ciudad muy bella.

Mi visita la hice en calidad de poeta invitado al Festival, pero aproveché para ver la ciudad también como fotógrafo, al final del post les dejo unos enlaces a las fotografías que hice. Fueron más de 100 poetas invitados, de todas partes del mundo, en este enlace se puede ver el listado de los poetas invitados. El plato fuerte era el poeta ganador del premio Nobel de literatura en 1992, Derek Walcott, un peso pesado. El otro representante de El Salvador fue el poeta Ricardo Lindo, una gran persona.

El nivel de poesía fue hasta cierto punto aceptable, en las lecturas que pude escuchar, pero realmente esperaba más de algunos poetas que se supone que son los más experimentados. Como dato curioso, me pusieron en una mesa de lectura dedicada a la Costa Caribeña, siendo que El Salvador no tiene costa en el Atlántico. En dicha mesa me tocó leer mis textos después del poeta dominicano Frank Baez, quien leyó unos poemas muy buenos y con el “plus” de que su forma de leerlos les da mayor fuerza interpretativa, los textos que leyó estaban llenos de un sarcasmo muy delicado que el público disfrutó, rindiéndole un aplauso muy emotivo y dejándolos de muy buen humor, en mi opinión. Eso significó para mí un reto adicional ya que no podía llegar simplemente a leer mis poemas oscuros y quitarle esa sensación de alegría a la gente, entonces, me tocó improvisar. Cité un verso de Carlos Martínez (el poeta homenajeado) que decía: “hacer un poema era como planificar un crimen perfecto” y, dicho esto, dije que yo estaba muy contento de estar compartiendo el festival con tantos “criminales”, refiriéndome a los poetas invitados. El público entendió el chiste, aplaudieron y luego procedí a leerles mis textos no tan chistosos.

Puedo decir que la experiencia fue enriquecedora, respirar sólo poesía durante una semana es algo que no se da todos los días, mucho menos en nuestro país, en el que tan olvidada está la poesía y muchas otras expresiones artísticas, por parte del Estado y, por ende, del público. Alguien dijo por ahí que a los recitales de poesía sólo llegan los poetas amigos de los poetas que van a leer y algunos familiares y esto, tristemente, es cierto.

La gente en Granada es muy amable, se respira un clima de seguridad que es imposible sentir acá. Allá pude caminar a altas horas de la noche hacia mi hotel, con todo mi equipo fotográfico en mi mochila, con toda confianza. Claro, hablo del centro histórico, en las afueras de la ciudad no sé si será igual de seguro. Sin embargo, la sicosis a la que estamos acostumbrado en El Salvador se hacía presente constantemente.

La Ciudad de Granada ha solicitado ser nombrada patrimonio de la humanidad y esto fue uno de los puntos de la declaración del festival, en nombre de todos los poetas que han participado a lo largo de las ocho ediciones del mismo.

Me da envidia, de la buena, cómo los Granadinos, a través de las expresiones artísticas, luchan por el desarrollo de su ciudad.

Este festival es eso, un festival, una gran fiesta donde no hubo mucho tiempo para ponerse intelectual, se trataba de celebrar con la poesía en combinación con las tradiciones lugareñas.

En este enlace pueden ver imágenes del desarrollo del festival y en este otro enlace pueden ver fotos de la ciudad de Granada.

En la foto: vista del volcán Mombacho. Al pie puede verse el Lago Cocibolca, conocido también como El Gran lago de Nicaragua.

Categorías:Fotografía, Poesía
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